La Elección del Nombre de Dominio, una decisión necesaria

La elección del nombre de dominio bajo el que se desea operar en Internet constituye, sin duda, una de las principales, e ineludibles, decisiones con las que ha de enfrentarse una compañía que desee tener presencia activa en la Red.

No en vano, de esta decisión depende la configuración básica de los dos medios principales, y necesarios, con los que la entidad se presenta en el mercado virtual que instaura Internet: de un lado, la dirección de correo electrónico y; de otro, la dirección (URL) de la página Web que contenga la información que se desea presentar al público.

La dirección de correo electrónico será la que se use en mayor medida para comunicarse con los clientes efectivos y potenciales de la compañía. Esta dirección obedece a la siguiente estructurausuario@nombrededominio

Con el objeto de que los clientes asocien claramente esta dirección con su titular, es conveniente que sea lo más parecida posible a la forma en la que éstos conocen la empresa en el mundo real. Si la empresa en cuestión fuese, por poner un ejemplo, "EL CORTE INGLES", sería preferible que esta dirección quede formada por "clientes@elcorteingles.es" que no por una dirección más larga y difícil de recodar, como sería "mpdf20987.users@capitol.geotown.com" que, por lo demás, no guarda relación alguna con el titular de la dirección.

En cuanto a la dirección de la página Web con la que la compañía se dé a conocer en el ciberespacio, presentará una estructura del tipo: http://www.nombrededominio

Siguiendo con el mismo ejemplo, "EL CORTE INGLES" preferirá una dirección como "http://www.elcorteingles.es" que no "http://www.mpdf20987.users.geotown.com/users/dos".

Como se comentó anteriormente, si se desea tener presencia activa en la Red, resulta imprescindible contar con una dirección de correo electrónico y página Web y, por ello, resulta necesario elegir, entre las distintas opciones que surgen, el nombre de dominio que esas direcciones habrán de contener.

La empresa deberá decidir, en principio y al margen del sistema de acceso a Internet, entre dos opciones: contar con un dominio propio o utilizar uno ya creado por otra persona, como puede ser el del proveedor a Internet.

1 . Si se escoge la primera de las alternativas surge, de nuevo, el dilema, pues es necesario escoger el dominio de primer nivel bajo el que se registrará el de la empresa. Este dominio de primer nivel puede ser de dos tipos:

    a) Uno de los dominios internacionales genéricos (.com, .edu, .org, .int, .gov y .mil), siendo el .com el más utilizado para las entidades de carácter comercial. Hay que tener en cuenta que, en breve, el número de dominios internacionales de primer nivel disponibles se va a ver incrementado por siete nuevos dominios, que introducirán más confusión en el sistema, y hará más difícil la adopción de la decisión que se ha de tomar. La dirección en este caso sería: http://www.empresa.com

    b) Operar bajo un dominio de primer nivel correspondiente a un Estado (en el caso de España, el dominio de primer nivel que tiene asignado es el .es). La dirección en este caso sería: http://www.empresa.es

Los criterios para escoger uno u otro sistema han de basarse en la internacionalidad o no de la empresa o marca que se desee promocionar en Internet. Si la empresa tiene un ámbito de actuación nacional, en principio, no se presenta como necesaria la adopción de un dominio de primer nivel internacional y, quizás, sea más conveniente utilizar uno nacional. Si se estima que la actividad que se desarrolla va a tener una proyección fuera de las fronteras nacionales, no está de más proteger el nombre de la empresa en esos ámbitos y utilizar los dominios internacionales.

Por otro lado, numerosas empresas españolas escogieron registrarse bajo el dominio .com, y no bajo .es, debido a la dilación con la que operaba la entidad que gestiona el referido dominio correspondiente al Reino de España; si bien, por las noticias que tengo, esta gestión ha ganado últimamente en celeridad.

2 . La segunda de las opciones que se presentan es operar bajo el dominio de otra persona, como puede ser el utilizado por el proveedor de servicios a Internet o el registrado por otra persona que se presente como más adecuado.

Los criterios para adoptar la decisión correspondiente a este segundo sistema serían, fundamentalmente, de carácter económico, pues, sin duda, será más barato que el anterior. Si bien, hay que decir que el coste que supone el mantenimiento de un nombre de dominio de segundo nivel se encuentra al alcance de cualquier persona. Por otro lado, muchas entidades no considerarán necesario poseer un dominio de segundo nivel propio y no les interesa, así, la gestión de ese dominio, prefiriendo operar bajo uno ajeno. Por lo demás, a la hora de conectarse a Internet, hay empresas que, simplemente, no han previsto la cuestión de la dirección con la que se va operar y, por defecto, utilizan la dirección proporcionada por el proveedor a Internet.

Dentro de esta segunda opción, por tanto, se puede escoger entre el dominio de segundo nivel del proveedor a Internet, o el dominio de segundo nivel de una tercera persona que ofrezca el servicio de alojamiento de páginas Web bajo el dominio que tiene registrado. Puede ser interesante registrar la página Web bajo un dominio diferente del proveedor a Internet por razones de carácter comercial. Si, por ejemplo, una persona ha registrado el dominio "alpedrete.com", y ofrece el servicio de alojamiento, a las empresas de esa localidad, bajo este dominio (empresa.alpedrete.com) será mucho más interesante, para un negocio instalado en esa localidad, una dirección como la expuesta que no otra como, por ejemplo, "empresa.users.proveedor.com". De esta forma, una vez que se ha decidido no contar con un dominio de segundo nivel propio, puede resultar más adecuado, desde el punto de vista comercial, registrar la página bajo el dominio que hace referencia a la localidad (alpedrete.com) en la que la entidad desarrolla su actividad, que no alojar la Web bajo el dominio de un proveedor que, de seguro, tendrá menos conexión con el ámbito de actuación de la empresa. Tanto en un caso como en otro, la dirección a considerar puede adoptar, principalmente, dos formas posibles:

    a) La creación de subdominios separados por puntos, en cuyo caso la dirección sería: http://www.empresa.redestb.es. En este caso, el nombre de la empresa se configuraría como nombre de dominio de tercer nivel de la dirección en Internet de la página Web.

    b) La creación de directorios, en cuyo caso, la dirección estaría formada de la siguiente forma: http://www.redestb.es/users/empresa. Este sistema es el más utilizado por los usuarios personales que no se presentan en la Red con la vocación comercial de otras personas.

La elección de un sistema u otro debería determinarse en función de la dirección concreta que se proporcione para escoger la que sea más fácil de recordar por parte del público. También habrá de considerarse al propietario del dominio de segundo nivel y la política que haya adoptado para la gestión del mismo, pues puede que éste no permita alguna de las anteriores posibilidades.

 

Recapitulación

De acuerdo con lo expuesto, las opciones que una empresa tiene, en orden al dominio con el que operará en Internet son las siguientes:

    a) Contar con un dominio de segundo nivel propio. En este caso, habrá que elegir el dominio de primer nivel bajo el que se desea operar ( uno nacional como .es o uno de los internacionales, por ejemplo, .com).

    b) Alojar la página en un dominio de segundo nivel ajeno, bien en el del proveedor a Internet (que, normalmente, ofrecerá una dirección poco atractiva desde el punto de vista comercial), bien bajo el de otra persona que permita el alojamiento de Webs bajo el mismo. Y, tanto en un caso como en otro, la dirección concreta puede hacerse mediante la creación de subdominios o la utilización de barras de directorio al final de la dirección.

En cualquier caso, las empresas han de tener presente que la dirección (URL) de las páginas en las que ofrezcan sus servicios son de una importancia capital y, aunque esa dirección puede modificarse en cualquier momento, no conviene posponer el estudio del nombre de dominio bajo el que se operará y, antes de colocar la página a disposición del público, conviene analizar la distintas opciones que han sido expuestas en el presente trabajo, y adoptar la decisión de una forma fundada, teniendo en cuenta los intereses de la entidad que va a promocionarse en Internet.

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